Razones pedagógicas, históricas, ambientales, culturales y políticas para la elaboración del libro “La lucha por la tierra”
En primer lugar, queremos agradecer la presencia de directivos de la Casa de la Cultura, de nuestros invitados especiales, de miembros de la Sociedad de Escritores del Beni, de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos del Beni, de la Fundación “Kenneth Lee” para la Ciencia y el Desarrollo Sostenible, de la Universidad Autónoma del Beni, de la Central de Pueblos Indígenas del Beni, de los estimados vecinos, amigos y familiares del autor, a todos, que nos honran con su asistencia, reiteramos nuestro agradecimiento por su amable asistencia.
La publicación de “La lucha por la tierra” fue consecuencia de muchas variables concurrentes, que mostraron una serie de demandas que esperaban ser cubiertas por iniciativas institucionales o particulares en el campo editorial.
La primera de ellas es en el orden pedagógico, puesto que, dentro de las actividades curriculares de la educación regional, de un tiempo a esta parte, en las unidades educativas, el personal docente desarrolla acciones denominadas fuera de aula, y para ello, en nuestro medio se encuentran pocas alternativas en cuanto a teatro escolar se refiere, y menos todavía, obras que abarquen temas históricos. Tanto es así que la obra que hoy presentamos tuvo su nacimiento en la recepción de una solicitud para la elaboración de un “sociodrama” sobre Pedro Ignacio Muiba, que al final desembocó en la obra que hoy presentamos. En esta parte, cabe citar al Prof. Rolando Saavedra Pérez, del Colegio “Juan Ardaya Méndez”, quien animó y depositó su confianza en el autor para desarrollar la obra, misma que, antes de la publicación del libro, ya fue representada por el personal docente y alumnos de la citada Unidad Educativa, a fines del año pasado.
La otra cuestión que primó en la elaboración del libro cae en el campo de la promoción de la historia regional, ya que la historia oficial de Bolivia, sesgada por el andinocentrismo, es la que nuestra juventud y niñez aprende en la escuela, ante la insuficiencia de recursos didácticos sobre historia beniana, especialmente indígena. Aspecto que preocupa en gran manera a nuestra Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos del Beni, y para dar a conocer nuestra historia regional, después de algunas reflexiones, fijó como una de varias estrategias, el desarrollo del teatro histórico – escolar, y… para empezar a cubrir esta demanda, igualmente, el autor, se propuso escribir, justamente, una obra de teatro histórico – escolar, como forma de promover el conocimiento, el análisis y la reflexión de la historia del Beni, en este caso, dentro del campo del movimiento indígena regional.
En este aspecto, además de la obra de teatro, el libro contiene un breve resumen de la heroica gesta libertaria de Pedro Ignacio Muiba y algunas acciones desarrolladas por personalidades e instituciones benianas cuya finalidad es precisamente promocionar nuestra historia. Este resumen, elaborado por el escritor Juan Carlos Crespo Avaroma, fue expuesto el 10 de noviembre de 2006 en el Acto de Conmemoración al levantamiento indígena de 1810, organizado por la Prefectura del Beni.
En el entendido que la historia, las actividades educativas y el arte escénico mismo, no son abstracciones puramente teóricas, sino que son producto y se concretizan en una realidad específica, el autor incluye en la obra otro aspecto, cuya difusión es, igualmente, de necesidad pública.
Este aspecto se refiere a la realidad actual de la cuestión de la tenencia y propiedad de la tierra en el Beni, que si bien esta problemática es como una esfera con muchas aristas, una de ellas se refiere a que los benianos nos estamos dejando sorprender por personas influyentes y grupos económicamente poderosos, extraños a la región, que están haciendo del Beni su América.
Es decir, que sin que las benianas y benianos tomemos conciencia cierta de lo que ocurre en la cuestión de la propiedad de la tierra, desde hace algunos años la propiedad agraria en el Beni ha ingresado en un dinámico proceso de consolidación, las más de las veces irregular e ilegal, a favor de emprendimientos privados de personas y grupos extraños a la región, que ven en la tierra sólo un bien que puede servirle a sus intereses particulares, sin tomar en cuenta la perspectiva de desarrollo propio de los benianos, lo que en última instancia causará interferencias muy graves en el destino regional… porque no estamos hablando de extensiones menores, sino de grandes pedazos del territorio beniano, que fácilmente sobrepasan las quinientas mil hectáreas… y de tierras que, en casi todos los casos, tienen vocación forestal, pero que sin embargo están siendo utilizadas en una agricultura intensiva, mecanizada y con tecnología de los años 60 del siglo pasado… por lo que se puede colegir –y existen muchas experiencias ilustrativas– el deterioro de la calidad del suelo hasta niveles de desertificación.
El autor, al tratar esta temática, abarca también la cuestión ecológica, llamando a la sociedad a reflexionar sobre el daño que actualmente se le está infringiendo al medio ambiente y la biodiversidad, que en la región son dos de los más valiosos patrimonios naturales de las benianas y benianos, y si este proceso continúa sin que le causemos alguna modificación, en pocos años más, estos recursos se podrán convertir en obstáculos para la perspectiva de desarrollo regional, porque con el deterioro ambiental y la disminución de la vida orgánica es de prever mayores desastres climáticos, mayor erosión y la amenaza de la proliferación de graves e imparables epizootias y enfermedades que afecten la vida humana con carácter epidémico.
La gravedad de esta problemática raya en lo absurdo, pues a sólo 110 Km de la ciudad de Trinidad, en pleno centro del Monte San Pablo, la colonia menonita Gruenland, desde el año 2005 a la fecha a desboscado más de 3.000 Ha. y ha construido más de 100 Km de caminos, cuadriculando el bosque; todo ello pasando por encima de todas las normas que regulan la actividad agrícola y forestal, con la gravedad de que están haciendo esos crímenes forestales en una tierra, que abarca 37.000 Ha., que han ocupado ilegal e irregularmente.
El autor se ha tomado el trabajo de presentarnos dos Resoluciones, una del INRA y otra de la Superintendencia Forestal, en las que se establecen la ilegalidad en la tenencia de la tierra de esta Colonia menonita y la ilegalidad de sus actividades. Pero lo inadmisible es que ambas Resoluciones no se hagan cumplir. Al parecer los menonitas, en el Beni pueden hacer lo que les viene en gana, porque así como están destruyendo el Monte San Pablo, están haciendo lo mismo en El Carmen (Municipios de Huacaraje y Baures), el Monte Nuevo Mundo (arribando el río Ibare, Municipios de San Andrés y Loreto) y la zona de San Simón (cerca de Piso Firme).
Y los daños suman y siguen…
martes, 7 de abril de 2009
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